jueves, 3 de octubre de 2019

Ficha 2: Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva. (Onrubia, 2009)


Autor: Cristóbal Ramírez V.

Referencia: Onrubia, J. (2009). Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva. En C, Giné (coord.), La educación inclusiva. De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado, pp 49-62. España: Universitat de Barcelona.

Síntesis:

En este capítulo, Onrubia (2009) expone desde una mirada psicoeducativa, tanto las transformaciones que han ocurrido, como las que deben ocurrir en la educación, para acercarla cada vez más al foco propuesto por la educación inclusiva. También el autor revisa nociones básicas y fundamentales que deben orientar la educación en pos de hacerla más inclusiva distanciándose de errores frecuentemente cometidos en la educación con fines integrativos, como, por ejemplo, individualizar las dificultades del aprendizaje y en base a esto segregar y exigir menos en una escuela “para deficientes”, o bien esperar que la persona rinda igual que el resto, pero con mayor permanencia en la escuela.

Es así como el autor plantea tres aportes conceptuales nacidas desde la perspectiva psicoeducativa, -la cual consiste en el estudio de la relación entre el desarrollo psicológico y el aprendizaje en contextos educativos- desde los cuales pensar el mejoramiento de las instituciones educativas.

En primera instancia está la concepción interaccionista de las diferencias individuales y su relación con el aprendizaje escolar, la cual refiere a abandonar la visión reduccionista e individualista de las dificultades para el aprendizaje, para adoptar una visión más relacional, en la cual las dificultades son el resultado de la interacción entre la persona y su entorno social, cultural, etc. Este cambio de paradigma tendría como consecuencia concebir el aprendizaje como un proceso móvil y contexto-dependiente y de esa manera entender la diversidad de personas y contextos que se encuentran en el aula y comprender el trabajo necesario para que cada uno/a desarrolle los aprendizajes deseados. 

Onrubia (2009) entonces, -y citando a Vygotsky- destaca la importancia del término “construcción de capacidades” otorgando mayor responsabilidad del aprendizaje y desarrollo de capacidades a la institución educativa, y a la interacción entre estudiante y todos los factores que influyen en la apropiación de saberes e instrumentos culturales (Onrubia, 2009).

En segunda instancia, y en consecuencia a lo anterior, el autor plantea que la institución educativa o los sistemas educativos, deben estar preparados para acoger la diversidad que se presenta en sus aulas. Para esto introduce la necesidad de un sistema de enseñanza adaptativa. Esta última consiste en flexibilizar tanto formas como contenido de la enseñanza, teniendo como horizonte aprendizajes fundamentales y comunes para todos/as, pero enfatizando el considerar las diferencias individuales que presenta cada estudiante, así como los elementos que pueden determinar la ayuda específica que puedan requerir.

Dice (Onrubia, 2009), que estas ayudas, apoyos, instrumentos, deben estar disponibles para todos/as, y deben abarcar desde lo más inespecífico y general, a lo más personalizado, dependiendo de lo que se requiera. Es fundamental, entonces, que haya un sistema de enseñanza que sea capaz de adaptarse a las contingencias de cada sujeto.

Es así como al autor propone que, en función de transformar la educación en esta dirección, es primordial tanto la macroadaptación, como la microadaptación. La macro adaptación refiere a toda la planificación a grandes rasgos que requiere un proyecto educativo de esta magnitud, desde, por ejemplo, los lineamientos institucionales, aprendizajes que se quieren lograr, determinación de los medios y herramientas que se pondrán a disposición, etc… lo cual debe complementarse con las micro adaptaciones, que son todas las modificaciones necesarias que surjan en la marcha, acción, o práctica.

Sin embargo, y como último eje, el autor, no contento con sugerir este gran giro en la concepción de la educación como es entendida, propone en base a casos reales, características y condiciones que se han presentado en Centros Inclusivos, identificando así algunas constantes que podrían favorecer el pensar en una educación inclusiva y su implementación. Entre los que se puede destacar, por ejemplo, la existencia de un proyecto educativo global, exigencia profesional, responsabilización y práctica reflexiva, fuerte relación entre la escuela y su entorno, participación de la comunidad vinculada con la escuela; como condiciones institucionales, y la elaboración colectiva de conocimiento, trabajo cooperativo y colaborativo, promoción del aprendizaje autónomo y autorregulado; como condiciones que definen las formas y contextos de la actividad.

Comentario:

El aporte realizado por Onrubia (2009) en este capítulo es fuerte en el sentido de entender, no sólo los cambios que se deben realizar en la institución para una educación inclusiva, sino también -y en línea de lo que proponía Slee (2012)- el cambio de mentalidad o racionalidad en la manera de concebir el proceso educativo, las diferencias individuales y cómo atenderlas de la mejor forma, abandonando la concepción individualizadora del aprendizaje. Aporta en ese sentido, al rescate de las subjetividades diversas en el sistema educativo, proponiendo maneras algo más aterrizadas de hacerlo, es decir, no se queda sólo con los conceptos teóricos, sino que los elabora y es capaz de darles asidero en prácticas realizables.

Citas:

“… lo que un alumno puede aprender en un momento dado depende de sus características y condiciones personales…” (Onrubia, 2009, p. 52)

“Lo esperable en cualquier situación educativa (…) es que los alumnos sean diversos, que cada uno de ellos presente una combinación única y personal de potencialidades para aprender como resultado de una compleja trama de capacidades que define en último término la individualidad de cada uno…” (Onrubia, 2009, p. 53)

“… la respuesta educativa a la diversidad de los alumnos debe prever y combinar diversas medidas y formas de adaptación, relativas tanto a la organización y agrupamiento de los alumnos como a la propuesta curricular que se les plantea…” (Onrubia, 2009, p. 57)

“… la educación inclusiva, y las nociones de enseñanza adaptativa y ajuste de la ayuda que podemos vincular a ella, suponen (…) un programa de reforma y transformación de los centros escolares y las aulas, y por extensión del conjunto de los sistemas educativos.” (Onrubia, 2009, p. 59)

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