Integrantes: Felipe Garín, Amanda González, Matías
Quintanilla, Cristóbal Ramírez y Álvaro Seguel
En esta oportunidad, la clase contó con la presencia de una
invitada especial: Luz Valoyes-Chávez, profesional de nacionalidad colombiana
que ha venido desarrollando una línea investigativa relacionada con el estudio
de la educación. Si bien esta última es considerada como la piedra angular de
sus trabajos, posibilita ampliar el análisis a una serie de fenómenos de
relevancia sociocultural que ocurrirían al interior de dicho escenario, tal
como la estigmatización, la exclusión y la desigualdad socioeconómica, por
nombrar algunos que se discutieron en clase, centrando la exposición y el
debate en su reciente investigación, titulada “Fabricación de la diversidad
racial en la clase de matemáticas. El caso de Chile”, enmarcado en el
denominado ‘proyecto ARPA’ (Activando la Resolución de Problemas en las Aulas)
de la Universidad de Chile, en donde niños y niñas de un establecimiento
educativo son agrupados de modo aleatorio para asegurar la heterogeneidad de
características, habilidades y competencias al resolver problemas matemáticos
específicos. Lo interesante de esta tarea es que no sólo busca detectar el
nivel de conocimiento matemático con que cuentan o que han adquirido los(as)
estudiantes a lo largo de las sesiones, sino que permite al investigador
reflexionar acerca de otros tipos de habilidades que se desarrollan al momento
de interactuar entre pares y trabajar colaborativamente, erigiéndose así como
una metodología que se propone combatir la exclusión derivada tanto del acceso
(a educación, salud, participación política, etc.) como de la identidad (de
género, social, racial, etc.).
Entre esta multiplicidad de fenómenos, debido a la novedad
que implica la temática para nosotros(as), en el sentido de que, como se
mencionó en la clase, en nuestro país -desde su origen hasta nuestros días- se
ha invisibilizado la influencia cultural de la población afrodescendiente,
consideramos de gran importancia reflexionar en torno a la noción de
‘pigmentocracia’, en cuya base se encuentra la marginación de la raza negra. Al
respecto, es común que el concepto de ‘raza’ se vincule erróneamente a una
disposición genética-biológica. Sin embargo, podemos identificar un trasfondo
político que nos permite trascender lo individual para examinar una estructura
institucional mayor, la cual genera un conflicto sistemático de control y poder
sobre los cuerpos y sus espacios de socialización, estimulando una visión
peyorativa, deficitaria y/o discriminatoria acerca de la raza negra, por lo que
resulta crucial sumarse a los esfuerzos realizados por la población negra e
indígena en pos de su reivindicación política e identitaria. Al respecto, un
espacio particularmente fértil para dicho proceso de transformación corresponde
al lenguaje y a su articulación en discursos de odio y discriminación, pues es
allí en donde los sistemas de significados y las valoraciones asociadas a estos
son construidos por la sociedad en su conjunto. Lo anterior no es una tarea
fácil, ya que nos vemos enfrentados a una cultura racista profundamente
enraizada en nuestra comunidad, cuyo impacto en la construcción lingüística es
potenciada negativamente por las legislaciones y por los medios de comunicación
masiva, a cargo estos de quienes detentan el poder.
En línea con lo anterior, Luz nos comenta que el fenómenos
del racismo se replica en los países en los que ha vivido y trabajado
(Colombia, Chile y EE.UU.), si bien difiere ligeramente según representaciones,
discursos y estructuras. Por ejemplo, en EE.UU. y en Colombia hay población
negra e indígena, y se le ha brindado cierto reconocimiento, mientras que en
Chile estamos muy lejos aún de valorar el aporte que implica la heterogeneidad
de culturas, nacionalidades y/o razas. Es en ese sentido que el abordaje de la
diversidad al interior del aula debería comprenderse por parte del profesorado
como un desafío prioritario, en lugar de un obstáculo, de modo tal que se
comprometa en el desarrollo de las potencialidades mentales y espirituales de
todos(as) y cada uno(a) de los(as) estudiantes, independiente de su status
social, nivel socioeconómico o etnia de procedencia.