miércoles, 25 de septiembre de 2019

Ficha 1: De la segregación a la integración y a la inclusión, y vuelta (una repetición política). (Slee, 2012)



Autor: Cristóbal Ramírez V.

Referencia APA: Slee, R. (2012). De la segregación a la integración y a la inclusión, y vuelta (una repetición política). En R, Slee (ed.), La escuela extraordinaria, 159-177. Madrid: Ediciones Morata.

Síntesis:

A lo largo del texto, Roger Slee se centra en realizar una mirada crítica respecto a las políticas educativas. En este capítulo se puede notar una intención del autor por reflexionar sobre el asunto de la inclusión, cómo ésta se ha entendido y reflejado en la adopción de ciertas políticas por organismos supranacionales y/o gobiernos de distintos países.

Desde un prinicipio, Slee (2012) clarifica que su interés o preocupación reside en la forma en que se ha entendido (o malentendido) la inclusión, criticando principalmente la noción de integración. Respecto a ésta, y citando a varixs autores, afirma que la integración ha sido espolón de políticas insuficientes que responden más bien a una lógica de asimilación, la cual admite presencia de grupos excluidos, sin así eximirse de reproducir formas de exclusión.

El problema principal que denuncia el autor, es la poca capacidad que se ha tenido de poder cuestionar no sólo a las instituciones o sus mecanismos, sino (y citando a Foucault) la racionalidad o sistema de pensamiento que las sostiene. La integración sería un ejemplo de cómo se logran introducir cambios en la institución, sin cuestionar sus raíces. Asimismo sentencia que esta falta de interrogación es el causante de que se siga reproduciendo la exclusión, y lo necesario para crear un sistema educativo que no caiga en las mismas lógicas exclusivas.

Es así como Slee (2012) expone diversos escenarios en los cuales se replican situaciones de exclusión, aun después de haber implementado medidas integrativas. Tal es el caso de la necesidad de categorización y diagnóstico para la inclusión de niñxs en una escuela determinada. Otro ejemplo es la alta remisión de estudiantes caribeños en escuelas de Inglaterra, en comparación con estudiantes blancos, entre otros.

En consecuencia, el autor emite un comentario respecto a los alcances y limitaciones que tiene la legislación en materia de producir cambios para promover la inclusión. Respecto a estas, señala principalmente que, aun siendo la ley el “espíritu de una sociedad”, la ley “en sí y de por sí (…) no crea una cultura inclusiva” (Slee, 2012, p. 169). Cita ejemplos de acuerdos, declaraciones, convenciones emanadas de organizaciones supranacionales como la UNESCO, UNICEF, OCDE, el Banco Mundial, etc. Que en la ambigüedad de su lenguaje, han sido acatadas laxamente por distintos gobiernos, permitiendo la réplica de exclusiones a grupos marginados. También cita el ejemplo del “caso Purvis”, el cual refleja cómo los cambios en materia de legislación son insuficientes, ya que somete a individualiza la carga del problema en los “heroicos demandantes”. Slee (2012) como reflexión, hace hincapié en que aun cambiando legislaciones, si no se interrogan las estructuras e intereses de poder que sustentan las políticas educativas, no se logrará una inclusión efectiva, y se caerá nuevamente en lógicas más cercanas a la integración, o de lleno en nuevas formas exclusión.

Por último, señala que la inclusión demanda este cuestionamiento hacia las estructuras, pues en sí misma contiene una crítica hacia la cultura dominante, que mantiene las cosas tal y como están sin realizar mayores esfuerzos transformativos.

Comentario:

Como comentario, el aporte realizado por Slee (2012) resulta muy útil a la hora de pensar la inclusión tanto en general, como en el contexto nacional. Es muy acertado su comentario respecto de la insuficiencia de políticas, en este caso integrativas, para lograr la equidad y justicia en la educación, aludiendo a que el cambio no sólo es reglamentario, sino cultural. No se trata de medidas paliativas e inclusión a medias, sino de un cuestionamiento de lógicas y racionalidades que sostienen la desigualdad y marginación, lo cual es fundamental en el escenario chileno, tanto para dar cuenta del discurso que aún impera en las legislaciones y políticas educativas, como para evitar caer en la reproducción de exclusiones, al momento de pensar en una inclusión educativa más efectiva.

Personalmente el texto me deja con la inquietud de cómo pensar de forma inclusiva la educación en tanto alumnado, currículum, pedagogía y organización escolar, en lo concreto y lo práctico.

Citas textuales:


“Dicho llanamente, ha habido claros ajustes del lenguaje para sugerir un enfoque más inclusivo de la educación, pero el ‘sistema de racionalidad’, o nuestra forma de pensar, es notablemente estática.” (Slee, 2012, p. 160)

“La educación inclusiva (…), no se consigue mediante dispensas caritativas a las minorías excluidas. No tiene que ver con el movimiento de personas desde su ubicación en los márgenes sociales a unas instituciones sin cambios.” (Slee, 2012, p. 160)

“La educación inclusiva debe declararse como una empresa mucho más radical y creativa. Es simultáneamente, una táctica y una aspiración. Es también una declaración de valor.” (Slee, 2012, p. 161)

“La diferencia no solo se considera natural, sino que se promueve como valor educativo y social.” (Slee, 2012, p. 163)

“Las culturas de la escuela inclusiva requieren cambios fundamentales en el pensamiento educativo sobre el alumnado, el currículum, la pedagogía y la organización escolar.” (Slee, 2012, p. 164)

“La educación inclusiva apela a nuestra capacidad de reconocer y comprender la mecánica de la exclusión. Nos invita a trabajar poco a poco hacia nuestra propia reconstrucción y la de nuestros enfoques de la educación coherentes con los contextos y las poblaciones cambiantes de los nuevos tiempos.” (Slee, 2012, p. 164)

“En la esfera de la política pública, las palabras son instrumentos empleados tácticamente al servicio del poder.” (Slee, 2012, p. 173)